UATAE fija un decálogo de medidas para 2026 reclamando la ampliación de la protección social del trabajo autónomo -

UATAE fija un decálogo de medidas para 2026 reclamando la ampliación de la protección social del trabajo autónomo

Decálogo de medidas UATAE
  • La Organización arranca el año con una hoja de ruta centrada en la justicia social, la protección de los más vulnerables y la sostenibilidad del tejido productivo
  • Landaburu, “los récords de afiliación no pueden ocultar que miles de autónomas y autónomos sigan trabajando sin red”

Madrid, 8 de enero de 2026

El trabajo autónomo cerró 2025 en máximos históricos. España cuenta ya con 3.425.767 autónomas y autónomos, tras sumar 1.288 nuevas altas en el último mes del año y registrar un crecimiento interanual de 39.002 personas trabajadoras por cuenta propia. Un dato positivo que confirma la fortaleza cuantitativa del colectivo, pero que, para la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), no puede analizarse de forma aislada. “El reto ahora no es solo crecer, sino proteger, consolidar y dignificar el trabajo autónomo, reforzando su protección social y evitando que el autoempleo siga siendo, para demasiadas personas, una salida marcada por la precariedad”, expone María José Landaburu, secretaria general de UATAE. Con este horizonte, UATAE inicia 2026 presentando un decálogo de medidas prioritarias que aspira a marcar la agenda política y a situar al trabajo autónomo en el centro del debate económico y social.

Una hoja de ruta que combina respuestas urgentes a los problemas estructurales del colectivo con propuestas de transformación a medio y largo plazo. El primer eje pone el foco en el comercio de proximidad, uno de los pilares del trabajo autónomo y, al mismo tiempo, uno de los sectores más castigados. Con 36 comercios que cierran cada día en nuestro país, UATAE reclama medidas específicas de apoyo, que incluyan ayudas directas, campañas de fomento del consumo local y políticas activas que frenen la desertificación comercial de barrios y pueblos. Ligado a ello, la Organización exige actuar sobre el encarecimiento de los alquileres de locales comerciales, uno de los principales factores de expulsión del pequeño comercio. UATAE propone un plan de medidas para locales comerciales, especialmente en zonas urbanas y semiurbanas tensionadas, que alivie la presión económica que soportan miles de autónomos y autónomas.

Uno de los pilares centrales del decálogo es el reconocimiento de la figura del “autónomo vulnerable”. Para UATAE, identificar a quienes se encuentran en situaciones de precariedad económica, laboral o social es clave para diseñar políticas eficaces. “Reconocer al autónomo vulnerable es imprescindible para avanzar en derechos y no dejar a nadie atrás”, subraya Landaburu. Este reconocimiento permitiría articular ayudas específicas, accesos prioritarios a prestaciones y bonificaciones que refuercen la estabilidad del colectivo. En paralelo, la Unión de Autónomos insiste en la necesidad de avanzar de manera decidida hacia un sistema de cotización por ingresos reales. UATAE reclama que el RETA se adapte de forma efectiva a la realidad económica de cada autónomo, garantizando que quienes menos ingresan paguen una cuota menor sin perder prestaciones y derechos, como paso imprescindible hacia un sistema más justo y equitativo.

La mejora de la protección social es otro de los ejes irrenunciables, cese de actividad, bajas por enfermedad, maternidad y paternidad siguen siendo ámbitos donde la cobertura resulta claramente insuficiente. Para UATAE, reforzar estas prestaciones no es una concesión, sino una condición básica para la sostenibilidad del trabajo autónomo. El decálogo también apuesta por impulsar y consolidar la digitalización del colectivo, asegurando que ningún autónomo quede fuera de la transformación digital por falta de recursos o acompañamiento. “La digitalización debe ser una oportunidad real de competitividad, no una nueva brecha”, señala Landaburu.

Desde una mirada feminista, UATAE sitúa la corresponsabilidad en los cuidados y la igualdad de género como una prioridad política. Las mujeres autónomas siguen enfrentando mayores dificultades para conciliar, por lo que la Organización reclama medidas específicas que faciliten el acceso a ayudas, servicios de cuidado y políticas que repartan de forma justa las responsabilidades. Además, el relevo generacional es otro de los grandes retos. Porque como apunta Landaburu, “el autoempleo joven continúa siendo insuficiente y frágil”. Por ello, UATAE propone incentivos, formación adaptada y programas de mentoría que permitan a las personas jóvenes incorporarse al trabajo autónomo con garantías y asegurar así la continuidad del tejido productivo.

La regulación de los falsos autónomos, especialmente en el ámbito de las plataformas digitales, ocupa otro lugar central. UATAE defiende una regulación que garantice condiciones dignas y combata la precarización encubierta bajo fórmulas de autoempleo forzado. Por último, apuestan también por acompañar la transición energética y la sostenibilidad, con ayudas específicas para que las y los autónomos puedan incorporar prácticas sostenibles, energías renovables, economía circular y procesos de modernización que hagan sus negocios más resilientes y competitivos. “2026 tiene que ser el año en el que el trabajo autónomo deje de crecer solo en cifras y empiece a hacerlo en derechos”, destaca Landaburu. “Este decálogo no es un listado de deseos, es una hoja de ruta para construir un modelo de autoempleo más justo, más protegido y con futuro”.