Autónomos en pie el Primero de Mayo: UATAE exige acabar con la precariedad estructural

  • La Organización reclama avanzar en igualdad real y sacar al colectivo autónomo de la periferia del Estado del Bienestar
  • Landaburu, “no puede haber una agenda laboral del siglo XXI que deje fuera a más de tres millones de trabajadoras y trabajadores por cuenta propia”

 Madrid, 1 de mayo de 2026

En un contexto marcado por la incertidumbre global, la transformación del mercado laboral y el encarecimiento sostenido de la vida, la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) vuelve a tomar las calles este Primero de Mayo con una reivindicación clara, “que el trabajo autónomo deje de ser sinónimo de precariedad estructural y pase a formar parte plena del sistema de derechos laborales”, resalta María José Landaburu, secretaria general de UATAE. La Organización insiste en que, pese a los avances normativos de los últimos años, el colectivo continúa enfrentándose a una desigualdad de base respecto al trabajo asalariado. La protección frente al desempleo, las bajas por enfermedad, las pensiones o la conciliación siguen siendo asignaturas pendientes que, lejos de resolverse, se agravan en un contexto económico cada vez más exigente.

En esa línea, UATAE sitúa este año como un punto de inflexión. Si en años anteriores el foco estaba en visibilizar la precariedad y reclamar un marco mínimo de derechos, ahora la Unión de Autónomos plantea avanzar hacia un modelo estructuralmente justo que equipare derechos y garantice estabilidad a largo plazo. “La realidad es que seguimos sosteniendo una parte esencial de la economía sin contar con una red de seguridad suficiente”, afirma Landaburu. “No hablamos de privilegios, hablamos de derechos básicos”.

El discurso de UATAE evoluciona este año desde la denuncia hacia la propuesta. En 2025 la Organización ya advertía de que el trabajo autónomo no podía seguir siendo “un acto de supervivencia” en muchos casos, este año el mensaje es más ambicioso, transformar el modelo. Entre las prioridades, destacan la consolidación de un sistema de cotización adaptado a la realidad del trabajo autónomo, el refuerzo efectivo del cese de actividad y el acceso universal a prestaciones en condiciones equiparables al resto de trabajadores, como los subsidios para mayores de 52 años. “Durante demasiado tiempo se nos ha pedido resiliencia, adaptación y sacrificio”, señala Landaburu. “Pero lo que necesitamos ahora es estabilidad, certidumbre y derechos, porque sin eso, el trabajo autónomo no es una opción libre, es una obligación precaria”.

Uno de los ejes centrales de este Primero de Mayo vuelve a ser la perspectiva de género. UATAE insiste en que las mujeres autónomas siguen soportando una doble desigualdad, la estructural del trabajo por cuenta propia y la derivada de la brecha de género. La falta de medidas específicas en conciliación, el menor acceso a prestaciones y las dificultades para sostener la actividad en periodos de maternidad siguen siendo barreras que cronifican la desigualdad. UATAE sigue poniendo el acento en la necesidad de romper con la lógica individualista que históricamente ha definido al trabajo autónomo. Frente al mito del “héroe solitario”, la Organización apuesta por reforzar la dimensión colectiva del colectivo. “El Primero de Mayo no es solo una fecha simbólica, es una herramienta política”, concluye Landaburu. “Este año salimos a la calle con una idea muy clara, o avanzamos hacia un modelo de derechos compartidos o seguiremos sosteniendo un sistema que deja atrás a quienes lo hacen posible”.