Menos accidentes, pero sigue el riesgo: UATAE crítica la precariedad que sigue castigando a los autónomos

UATAE siniestralidad y accidentes de trabajo de los autónommos
  • Los siniestros laborales en el conjunto del colectivo caen un 19,5%, pero la falta de protección sigue marcando su día a día
  • UATAE alerta de que la reducción de cifras no implica un entorno laboral seguro para las y los trabajadores por cuenta propia

Madrid, 14 de marzo de 2025

Los datos de siniestralidad en el trabajo autónomo de enero de 2025 muestran una reducción del 19,5% en los accidentes laborales con baja respecto al mismo mes del año anterior. En total, se registraron 1.924 accidentes entre las y los trabajadores por cuenta propia, de los cuales 1.777 ocurrieron en jornada laboral (-20,8%) y 147 fueron in itinere (sin variación interanual). El número de siniestros graves también ha bajado, con 39 accidentes graves y 1 mortal, lo que supone un descenso de 5 y 3 respectivamente en comparación con enero de 2024. Para la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) estas cifras podrían interpretarse como un avance en la seguridad laboral, pero la realidad es más compleja. Porque como refleja María José Landaburu, secretaria general de UATAE, “la caída de la siniestralidad no responde a una mejora en las condiciones de trabajo ni a una mayor protección para las y los autónomos, lo que reflejan estas cifras es el miedo a perder ingresos por baja laboral y la precarización que muchos sectores tienen que afrontar a diario”.

Las y los trabajadores por cuenta propia son el único colectivo sin acceso pleno a la prevención de riesgos laborales, salvo que contraten medios privados. Sin embargo, la verdadera trampa del sistema no está solo en la falta de prevención, sino en la ausencia de medidas concretas que permitan desarrollar su actividad económica diaria con la misma seguridad que la realizan las y los asalariados. “Ser autónomo en nuestro país sigue significando en muchos casos trabajar sin una red de seguridad real”, critica Landaburu. Según UATAE, una gran mayoría de las y los autónomos sigue trabajando incluso estando enfermo o lesionado. La falta de ingresos durante una baja hace que muchas personas decidan no reportar accidentes leves o incluso moderados. Esto se traduce en una paradoja estadística, “las cifras oficiales mejoran, pero la realidad sigue siendo de riesgo”, expone Landaburu, porque como denuncia, “¿Cuántos autónomos trabajan con un esguince o con una lesión leve porque no pueden permitirse parar? No podemos hablar de seguridad laboral si el miedo a no llegar a fin de mes sigue siendo el principal criterio para decidir si cogemos una baja o no”.

Si un trabajador asalariado sufre un accidente, la empresa cubre la baja y la Seguridad Social le garantiza una prestación. Para un autónomo, un accidente grave puede significar el cierre definitivo de su actividad económica. La protección social del colectivo sigue siendo insuficiente y no siempre se logra garantizar una cobertura real para quienes ven interrumpida su actividad por un accidente laboral. En ese sentido, desde UATAE insisten en que el debate no debe centrarse solo en la caída de los accidentes registrados, sino en cómo mejorar la seguridad laboral de las y los autónomos a largo plazo.