- El número de afiliados aumenta un 1,19% interanual, pero sectores históricos del trabajo autónomo siguen en retroceso
- UATAE alerta de una transformación desigual del modelo productivo que expulsa a miles de autónomas y autónomos sin alternativas reales
Madrid, 15 de abril de 2026
El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) continúa creciendo, pero lo hace de forma desigual. Los últimos datos de afiliación reflejan un aumento de 40.286 personas en términos interanuales (+1,19%) y de 14.920 en el último mes (+0,44%). Sin embargo, tras esta evolución positiva se esconde una transformación profunda del tejido productivo que está dejando atrás a amplias capas del trabajo autónomo tradicional. En este contexto, desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) advierten de que el crecimiento del RETA no está siendo homogéneo, sino que responde a un cambio estructural en el que unos sectores avanzan mientras otros retroceden de forma sostenida.
Los datos evidencian que sectores históricamente ligados al autoempleo siguen perdiendo afiliación. El comercio registra una caída interanual de 12.509 autónomos (-1,89%), el transporte pierde 5.208 (-2,35%) y la agricultura desciende en 1.535 afiliados (-0,60%). Se trata de actividades que durante décadas han sido pilares del trabajo por cuenta propia y que ahora afrontan un proceso de debilitamiento progresivo. Frente a esta tendencia, los sectores vinculados a actividades cualificadas y de mayor valor añadido muestran un crecimiento sólido. Las actividades profesionales, científicas y técnicas suman 16.401 afiliados más en el último año (+4,85%), mientras que ámbitos como la educación (+5.216; +4,88%) o las actividades sanitarias y sociales (+7.656; +5,38%) consolidan su expansión. Destaca especialmente el impulso de los sectores digitales, que crecen un 10,93% interanual, confirmando su papel como motor del nuevo trabajo autónomo.
Para UATAE, esta dualidad refleja una transformación del modelo económico que no está siendo acompañada de medidas suficientes para garantizar una transición justa. “Estamos viendo cómo el trabajo autónomo se transforma a dos velocidades, por un lado, crecen los sectores más cualificados, pero por otro se está expulsando a miles de autónomas y autónomos de actividades tradicionales sin ofrecerles alternativas reales”, ha señalado María José Landaburu, secretaria general de UATAE. Desde la Unión de Autónomos exponen que esta evolución no puede interpretarse únicamente como un proceso natural de modernización, ya que detrás de los datos hay situaciones de vulnerabilidad económica y falta de relevo generacional en sectores clave. “El comercio, el transporte o el campo no solo generan empleo, también vertebran el territorio y sostienen la economía local, si no se actúa, el riesgo es avanzar hacia un modelo más desigual, con menos oportunidades para quienes no pueden reconvertirse fácilmente”, añade Landaburu.
Además, UATAE advierte de que el crecimiento en sectores profesionales y digitales también debe analizarse con cautela, ya que en algunos casos puede estar vinculado a dinámicas de externalización y precarización del empleo. En este escenario, UATAE reclama la puesta en marcha de un plan integral que combine apoyo a los sectores en declive con políticas activas de formación, digitalización accesible y protección social para el conjunto del colectivo autónomo. “La transición del modelo productivo no puede dejar a nadie atrás, necesitamos políticas que acompañen a las y los autónomos, que refuercen su protección y que garanticen que el futuro del trabajo autónomo sea más justo y sostenible”, concluye Landaburu.

