Tres de cada cuatro autónomos temen un impacto negativo de la escalada bélica internacional en sus actividades económicas

  • La preocupación es transversal ideológicamente, aunque más intensa entre quienes se sitúan a la izquierda
  • Más del 70% de los autónomos votantes de los principales partidos coincide en prever efectos económicos adversos

Madrid, 26 de marzo de 2026

La escalada del conflicto internacional derivado de la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán ya está teniendo un reflejo claro en las expectativas económicas del trabajo autónomo en nuestro país. Según una encuesta realizada por la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), en la que se pregunta a 800 personas del ámbito autónomo, el 73% considera que esta situación afectará negativamente a su actividad económica, frente a un 24% que cree que no tendrá impacto y apenas un 3% que anticipa efectos positivos. Este dato consolida un clima de incertidumbre que atraviesa al conjunto del colectivo en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, la presión sobre los precios energéticos y el encarecimiento de costes que ya venían arrastrándose en los últimos años. La percepción de riesgo no se limita a sectores concretos, sino que se extiende de forma generalizada.

El análisis por ubicación ideológica muestra que, aunque existe una ligera tendencia a que las personas situadas más a la izquierda perciban con mayor intensidad los efectos negativos, las diferencias globales son reducidas. En términos agregados, el temor es compartido por la izquierda, el centro y la derecha, con porcentajes muy similares en todos los bloques. La preocupación por el impacto económico de la guerra no responde a una división ideológica marcada, sino a una percepción transversal de vulnerabilidad. Esta misma idea se refuerza al observar el comportamiento por recuerdo de voto. Los datos indican que los votantes de los principales partidos de ámbito estatal (PP, PSOE, Sumar y Vox) superan todos el 70% en la previsión de efectos negativos sobre su actividad. Lejos de lecturas partidistas, emerge un consenso amplio entre perfiles políticos muy distintos, lo que apunta a una inquietud estructural más que coyuntural.

La secretaria general de UATAE, María José Landaburu, ha señalado que “estos datos reflejan hasta qué punto el trabajo autónomo es especialmente vulnerable a las crisis globales, incluso cuando se originan a miles de kilómetros”. En este sentido, ha advertido de que, “no estamos ante una percepción ideológica, sino ante una realidad económica, cuando suben los costes, se encarece la energía y se frena el consumo, quienes primero lo notan son los pequeños comercios”. Landaburu ha insistido en que, “la transversalidad del dato es muy significativa, porque demuestra que el problema no distingue entre votantes ni posiciones políticas, sino que afecta al conjunto del tejido productivo más frágil”. Además, ha subrayado que, “el trabajo autónomo no tiene margen para absorber este tipo de crisis sin apoyo público, y por eso es imprescindible anticiparse”.

En este contexto, desde UATAE advierten de la necesidad de seguir reforzando y ampliando las medidas que amortigüen el impacto de la incertidumbre internacional sobre el colectivo, reconociendo la rápida activación del escudo social por parte del Gobierno, pero insistiendo en que debe adaptarse mejor a la realidad del trabajo autónomo. “Si no se actúa con rapidez, esta crisis global volverá a traducirse en cierre de pequeños comercios y pérdida de actividad económica”, ha concluido Landaburu, señalando además la importancia de avanzar en propuestas concretas como la figura del autónomo vulnerable para garantizar una protección efectiva.