Un paso hacia la conciliación y la productividad: UATAE saluda la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas

Acuerdo de los autónomos con el gobierno UATAE
  • La Organización considera importante avanzar en medidas que permitan mejorar la calidad de vida del conjunto del colectivo
  • Landaburu: “somos conscientes de la complejidad de una medida de este calado para las y los autónomos, pero tenemos claro que a través del ensanchamiento de las vías del Estado del Bienestar se puede alcanzar logros que permitan aumentar la productividad y mejorar las condiciones del colectivo”

Madrid, 9 de julio de 2024

La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) valora el reciente debate generado por el Gobierno con respecto a la posible medida que establecería la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, como una oportunidad para aumentar la productividad y mejorar la conciliación de las y los autónomos. Esta iniciativa, ya implementada en varios países del entorno (Francia con jornada laboral de 35 horas y Bélgica, 37,5 horas) promete mejorar significativamente la calidad de vida de las y los trabajadores autónomos, así como su productividad y bienestar general. Experiencias piloto similares con la reducción a jornadas de cuatro días laborables en países como Islandia, Suecia o Escocia han demostrado que una jornada laboral reducida puede tener efectos positivos tanto en la productividad como en la calidad de vida de las y los trabajadores. En Francia, por ejemplo, la implementación de la semana laboral de 35 horas ha permitido un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal, sin afectar negativamente a la productividad. Además, María José Landaburu, secretaria general de UATAE, expone que, “muchos convenios colectivos ya recogen las jornadas reducidas, convenios que las y los autónomos cumplen cuando desarrollan su actividad económica diaria y tienen personas contratadas”.

Los datos de la OCDE reflejan como en nuestro país se trabaja 1.644 horas de media al año, lo que supone 303 horas más de media que en Alemania y 112 más que en el Reino Unido. Si se vinculan estos datos con los que se extraen de productividad se puede ver cómo los otros dos países generan más riqueza, por lo que no siempre más horas de trabajo suponen mayor beneficio económico. Landaburu, asume que “hay que avanzar hacia un nuevo modelo de producción que permita mejorar la corresponsabilidad familiar con la laboral”. Actualmente, el 67,8% de las personas reconoce tener problemas para conciliar su vida laboral con la familiar y personal. Además, “encontramos un gran sesgo de discriminación que genera desigualdades, ya que 8 de cada 10 mujeres se enfrenta a problemas en cuanto a la conciliación y la corresponsabilidad”, destaca Landaburu, que añade, “impulsar una medida de este tipo permitirá además reducir la actual brecha de género que existe, permitiendo que la carga de los cuidados personales y familiares puedan recaer de forma equitativa en la estructura familiar y no sobre el peso de la mujer como sucede actualmente”.

Para las y los autónomos, que a menudo enfrentan jornadas laborales extensas y la presión de mantener sus actividades económicas a flote (actualmente 1.599.954 autónomos no tienen asalariados a su cargo), esta medida representa un cambio crucial. Landaburu destaca la propuesta como, “no únicamente una mejora de la productividad, sino que también permite a las y los autónomos disfrutar de un equilibrio vital, porque es una medida que humaniza el trabajo y reconoce el derecho a desconectar”. Uno de los aspectos más destacados de esta medida es su potencial para facilitar la desconexión digital, permitiendo a las y los autónomos desconectar de sus responsabilidades laborales fuera del horario establecido, porque “desconectar digitalmente es esencial para prevenir el agotamiento y mantener la salud mental de los autónomos”, arguye Landaburu. Desde UATAE, reconocen que la transición puede presentar desafíos, pero “también lo fue en su día la adopción de la jornada laboral de 8 horas”, matiza Landaburu, que concluye, “tenemos el convencimiento de que los beneficios a largo plazo serán significativos, la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas es un paso adelante hacia un entorno de trabajo más justo, productivo y equilibrado”.