Extremadura, 14 de mayo de 2026
Los últimos datos oficiales de siniestralidad laboral en Extremadura dibujan una realidad preocupante para las y los autónomos. Aunque el número total de accidentes con baja entre el colectivo sigue siendo inferior al registrado entre trabajadores por cuenta ajena, la gravedad de estos siniestros es considerablemente mayor, lo que pone de manifiesto una brecha estructural en materia de prevención y protección laboral.
Según el Informe Oficial de Siniestralidad Laboral de Extremadura correspondiente a 2025, se registraron 10.933 accidentes con baja entre trabajadores del Régimen General, frente a 916 entre personas trabajadoras autónomas. Pese a que el colectivo representa en torno al 20% de la afiliación media en la región, concentra el 7,7% de los accidentes con baja. Cuando se analiza la gravedad de estos siniestros, la situación cambia radicalmente: mientras los accidentes graves y muy graves representan el 1,22% del total entre asalariados, entre las personas autónomas este porcentaje asciende hasta el 3,5%, prácticamente el triple.
Desde UATAE Extremadura advierten de que estos datos reflejan una desigualdad evidente en el acceso a herramientas de prevención y protección laboral. Sectores estratégicos para la economía extremeña, como la agricultura y la construcción, concentran cerca de la mitad de los accidentes sufridos por personas trabajadoras autónomas, actividades que además presentan una exposición especialmente elevada a riesgos laborales. “El trabajo autónomo sigue afrontando la prevención de riesgos desde una situación de clara desventaja, los datos demuestran que, aunque sufrimos menos accidentes en términos absolutos, cuando estos ocurren sus consecuencias son mucho más graves». Esto no es casualidad, «responde a una falta estructural de recursos, formación y apoyo institucional”, señala David Campo, presidente de UATAE Extremadura.
Esta situación encuentra reflejo también en los informes elaborados por el Observatorio del Trabajo Autónomo de UATAE, que evidencian importantes carencias preventivas dentro del colectivo. Según estos estudios, el 57% de las personas autónomas nunca ha recibido formación específica en prevención de riesgos laborales a lo largo de su trayectoria profesional, mientras que el 87% considera insuficiente o directamente inexistente el apoyo institucional en esta materia.
Para UATAE Extremadura, la salud laboral del colectivo no puede seguir abordándose con la misma lógica que el empleo asalariado. La dispersión de actividades, la ausencia de estructuras preventivas internas y la presión económica que implica depender directamente de los ingresos diarios generan un escenario de especial vulnerabilidad para miles de autónomos y autónomas que, en la práctica, gestionan en solitario su propia seguridad. “Garantizar la seguridad y la salud laboral de las personas autónomas no puede depender exclusivamente de su capacidad económica o de su disponibilidad de tiempo, la prevención también debe ser un derecho efectivo para quienes sostienen su actividad por cuenta propia”, añade Campo.
En este sentido, UATAE Extremadura reclama una mayor implicación de las administraciones públicas para reforzar la formación y el acompañamiento preventivo dirigido específicamente al colectivo. Al mismo tiempo, la Organización recuerda el trabajo que viene desarrollando UATAE para paliar este déficit estructural, a través de programas de formación gratuitos y servicios de asesoramiento especializado adaptados a las distintas realidades profesionales del trabajo autónomo. Desde la Unión de Autónomos insisten en que reducir la siniestralidad y, sobre todo, la gravedad de sus consecuencias, exige una estrategia pública decidida que deje de considerar la prevención laboral como un privilegio y la convierta en una garantía real también para quienes trabajan por cuenta propia.