- La Organización denuncia que la turistificación de barrios y centros urbanos está expulsando a autónomos y comercios tradicionales, encareciendo los locales y precarizando la economía local
- Landaburu, “no se puede hablar de revitalización económica mientras el turismo devora barrios enteros y condena a las y los autónomos al cierre”
Madrid, 30 de mayo de 2025
Mientras el turismo bate récords en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Málaga, la cara B de este fenómeno crece en silencio entre las persianas bajadas de los pequeños comercios (más de 10.000 cierres en el último año) y el éxodo forzado del trabajo autónomo. La turistificación y la especulación inmobiliaria vinculada al alquiler de corta estancia están dejando sin espacio a quienes sostienen el tejido económico real, las y los trabajadores por cuenta propia. Desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) alertan de que el aumento descontrolado de viviendas turísticas y locales reconvertidos en alojamientos temporales no solo eleva de forma desproporcionada los precios del alquiler comercial, sino que rompe la lógica del comercio de proximidad, transforma las dinámicas vecinales y expulsa a las actividades económicas esenciales de los barrios.
En algunas zonas tensionadas el precio de los alquileres comerciales se ha disparado en los últimos años, imposibilitando la continuidad de proyectos que no pueden competir con los márgenes de rentabilidad del turismo masivo. Además, los procesos de gentrificación están obligando a muchas y muchos autónomos a desplazarse a la periferia, perdiendo clientela, visibilidad y capacidad de competir con las grandes superficies. “El turismo es una fuente de riqueza, sí, pero mal gestionado es una trituradora de vidas y proyectos”, ha afirmado María José Landaburu, secretaria general de UATAE. “Si una o un autónomo no puede alquilar un local en su barrio, si un comercio cierra porque su alquiler se ha triplicado, eso no es crecimiento, es expulsión”, ha añadido.
UATAE reclama una regulación firme del alquiler turístico, tanto de vivienda como de local, así como medidas pongan freno a la especulación exacerbada que se está viviendo y el impulso de políticas que favorezcan la actividad económica productiva frente al alquiler intensivo. “Las ciudades no pueden convertirse en parques temáticos donde el único comercio que sobrevive vende souvenirs y café a cinco euros, queremos barrios vivos, con panaderías, librerías, etc. con futuro”, señala Landaburu.
La Organización pide también que los ayuntamientos y comunidades autónomas impulsen planes de protección del comercio de proximidad, que incluyan ayudas específicas para mantener locales comerciales en zonas tensionadas y límites a la conversión de espacios comerciales en alojamientos turísticos. Desde UATAE se defiende un modelo de ciudad que no se rinda al monocultivo turístico, que combine convivencia vecinal, actividad económica sostenible y derechos para quienes emprenden sin red. “El comercio local no necesita escaparates más grandes, necesita espacio donde seguir existiendo, el derecho a la ciudad también es el derecho a desarrollar tu actividad económica sin ser expulsado de tu calle”, concluye Landaburu.

