El primer trimestre de 2025 registra una caída del 15,5% en los accidentes con baja entre autónomos -

El primer trimestre de 2025 registra una caída del 15,5% en los accidentes con baja entre autónomos

  • Descienden los accidentes laborales en el trabajo autónomo, pero persisten los riesgos sin una protección social suficiente
  • Landaburu, “menos accidentes no es sinónimo de mayor seguridad si el colectivo sigue sin redes de protección reales”

 Madrid, 29 de mayo de 2025

El trabajo autónomo continúa enfrentándose a una siniestralidad laboral elevada, pese a que los últimos datos muestran una tendencia descendente. Entre enero y marzo de 2025 se registraron 6.631 accidentes de trabajo con baja entre personas trabajadoras por cuenta propia, lo que supone una reducción del 15,5% respecto al mismo periodo del año anterior. Del total de siniestros, 6.174 se produjeron durante la jornada laboral (con una caída del 15,7%), y 457 fueron accidentes in itinere (descendiendo un 12,6%). Por su gravedad, los datos también muestran un leve alivio, 127 accidentes graves (32 menos que en 2024) y 9 accidentes mortales, lo que representa 2 muertes menos que en el primer trimestre del año pasado.

Desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), si bien se valora positivamente este descenso, se insiste en que no es momento para triunfalismos, ya que la fragilidad estructural del colectivo autónomo ante situaciones de riesgo laboral sigue siendo una asignatura pendiente. “Aunque los accidentes bajen, no podemos olvidar que cada caso representa a alguien que muchas veces se enfrenta a la recuperación sin apenas respaldo, sin cobertura económica suficiente o incluso sin acceso efectivo a la prestación por cese de actividad”, ha declarado María José Landaburu, secretaria general de UATAE.

UATAE vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de avanzar hacia un modelo de cotización por ingresos reales y un fortalecimiento del sistema de protección social del colectivo. “El problema no es solo cuántos accidentes hay, sino qué pasa cuando una o un autónomo se cae, enferma o no puede seguir, y ahí es donde necesitamos más respuestas estructurales”, ha añadido Landaburu. En sectores con alta exposición física o desgaste como la construcción, el transporte o la hostelería, los riesgos laborales son una realidad cotidiana que no puede seguir sin abordaje público. “No puede haber trabajadores de primera y trabajadores de segunda, si la o el autónomo se cae, la economía también tropieza, y sin derechos ni seguridad, no hay futuro para el autoempleo”, expone Landaburu.

Desde UATAE, hacen un nuevo llamamiento para reforzar el marco de seguridad y derechos del colectivo, asegurar una vigilancia efectiva de las condiciones laborales del trabajo autónomo, y garantizar una respuesta institucional que reconozca la contribución y la vulnerabilidad de quienes sostienen cada día la economía real.