- El trabajo por cuenta propia registra 16.314 accidentes con baja entre enero y julio de 2025, un 14,6% menos que el año anterior
- Los accidentes graves se reducen en 61 casos y los mortales en 3, pero las cifras siguen evidenciando la falta de cobertura y protección del colectivo
Madrid, 17 de septiembre de 2025
Los datos de siniestralidad laboral de enero a julio de 2025 confirman una tendencia a la baja en el número total de accidentes entre las personas trabajadoras autónomas, pero vuelven a poner sobre la mesa una realidad que se repite año tras año, la siniestralidad en el trabajo por cuenta propia sigue siendo alta en términos absolutos y especialmente preocupante cuando se analizan los accidentes graves y mortales. Según las cifras, se han registrado 16.314 accidentes de trabajo con baja en el colectivo, lo que supone una caída del 14,6% respecto al mismo periodo del año anterior. De ese total, 15.128 ocurrieron en jornada laboral (-15,4%) y 1.186 in itinere (-3,5%), lo que muestra una mejora especialmente significativa en los accidentes ocurridos durante la actividad profesional.
Por gravedad, los datos reflejan 355 accidentes graves, 61 menos que en 2024, y 28 accidentes mortales, lo que supone 3 menos que en el mismo periodo del año anterior. Si bien la reducción es positiva, desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) advierten que estos datos no deben generar complacencia, ya que “hablar de 28 fallecimientos implica hablar de 28 familias destrozadas, de 28 proyectos truncados y de un sistema que sigue sin dar suficiente protección a quienes sostienen gran parte de nuestro tejido productivo”, expone María José Landaburu, secretaria general de UATAE.
Para UATAE, la lectura de estos datos debe ir más allá del descenso porcentual y servir para reforzar la urgencia de avanzar hacia un sistema de protección social más robusto para el colectivo. El régimen de autónomos sigue presentando carencias significativas en coberturas y prestaciones. Además, la falta de formación específica en prevención de riesgos adaptada a la realidad de las y los autónomos, junto con la sobrecarga de trabajo y la dificultad para conciliar, son factores que inciden directamente en la siniestralidad.
En este sentido, la Organización insiste en la necesidad de integrar plenamente a las y los autónomos en las políticas de seguridad laboral, facilitando acceso a herramientas de prevención, formación gratuita y mecanismos de protección equiparables a los del trabajo asalariado. Porque como destaca Landaburu, “cada accidente en el trabajo autónomo revela la fragilidad de un colectivo que carece de la red de seguridad suficiente”, que añade, “celebramos la reducción, pero no podemos conformarnos, urge reforzar la protección social y garantizar que la prevención de riesgos llegue también a las y los trabajadores por cuenta propia de manera efectiva”. Con esta nueva radiografía, UATAE pone el foco en la necesidad de que los próximos debates sobre la mejora del RETA incluyan la dimensión de la seguridad laboral, para que la disminución de las cifras no sea fruto de coyunturas puntuales, sino de una verdadera política estructural de protección al colectivo.

