- La Organización reclama una estrategia específica que facilite el acceso de jóvenes a explotaciones agrícolas y ganaderas y garantice la viabilidad de quienes ya trabajan en ellas
- Landaburu, «el problema no es convencer a los jóvenes de que el campo tiene futuro, sino conseguir que puedan ganarse la vida en él»
Madrid, 25 de agosto de 2026
La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) reclama una estrategia específica para facilitar la incorporación de nuevas generaciones a la agricultura y la ganadería y, al mismo tiempo, garantizar unas condiciones económicas que permitan continuar a quienes ya desarrollan estas actividades. «Es muy difícil pedir relevo generacional cuando empezar exige una inversión enorme y después hay productores que ni siquiera tienen garantizado que el precio que reciben cubra adecuadamente su trabajo y sus costes», señala María José Landaburu, secretaria general de UATAE.
El acceso a la tierra, el coste de la maquinaria, la financiación inicial y la incertidumbre sobre la rentabilidad constituyen importantes barreras para quienes quieren incorporarse al sector. A ellas se suman dificultades que afectan al conjunto de los pequeños productores, el encarecimiento de los costes, la posición negociadora frente a grandes operadores de la cadena alimentaria y unos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. UATAE considera que las políticas de incorporación de jóvenes deben ir más allá de las ayudas iniciales y acompañar los primeros años de actividad, cuando las explotaciones son más vulnerables. La Organización propone facilitar el acceso a financiación, reforzar el asesoramiento y favorecer la transmisión de explotaciones que, siendo viables, corren el riesgo de desaparecer cuando sus titulares se jubilen.
Pero garantizar el futuro del campo, advierte UATAE, exige también que quienes producen puedan obtener una remuneración suficiente por su trabajo. La Organización reclama seguir reforzando los mecanismos destinados a evitar prácticas abusivas dentro de la cadena alimentaria y mejorar la posición de agricultores y ganaderos frente a grandes compradores y distribuidores. «No podemos hablar de relevo mientras asumimos como normal que quien produce sea el eslabón que trabaja con los márgenes más ajustados», sostiene Landaburu. «Si queremos que alguien tome el relevo, primero tenemos que conseguir que la actividad que recibe sea económicamente viable».
La Organización señala además que la continuidad de las explotaciones familiares está estrechamente vinculada al futuro de los municipios donde se encuentran. La pérdida de una actividad agrícola o ganadera no afecta únicamente a quien la desarrolla, repercute en proveedores, talleres, comercios que dependen de la actividad económica de la zona. Por eso, UATAE reclama que las políticas agrarias estén acompañadas de inversiones en vivienda, transporte, conectividad y servicios públicos. Vivir y trabajar en un pequeño municipio no puede implicar renunciar a servicios esenciales o asumir desplazamientos constantes para acceder a ellos.

