ENTREVISTA A MARIA JOSE LANDABURU, SECRETARIA GENERAL DE UATAE

¿Son los autónomos españoles los 'primos' de Europa, los más asfixiados por las cuotas que han de abonar en concepto de cotizaciones a la Seguridad Social, IRPF o IVA? Un debate que encuentra amplio eco en las redes sociales, donde proliferan los gráficos en los que se comparan -de forma muy superficial en la mayoría de ellos- las distintas obligaciones fiscales a las que han de hacer frente los trabajadores por cuenta ajena en los distintos países del continente. La respuestas no es ni sí ni no, porque las diversas fórmulas que existen para establecer las cuotas y las coberturas sociales a que dan derecho, y las diferentes fórmulas de encajar a estos trabajadores en el ordenamiento jurídico complican tremendamente cualquier comparativa. Ni siquiera las asociaciones sectoriales se atreven a ser taxativos sobre este asunto, aunque sí reconocen que al sistema español le falta cierta flexibilidad de la que sí pueden presumir los de otros países europeos, lo que acaba por perjudicar a los profesionales con los ingresos más bajos.

En concepto de cotizaciones a la Seguridad Social (SS) -al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, RETA-, un autónomo español ha de pagar sobre una base mínima de 893,10 euros. Es decir, el 'sueldo' mínimo que se calcula vas a tener. El porcentaje sobre esta cantidad es del 29,8% para los trabajadores que elijan pagar la la cobertura por incapacidad temporal (es obligatoria, salvo que tengan cubierta esta prestación en otro régimen de la SS. Es decir, 266,14 euros que dan derecho a asistencia sanitaria, cobro de baja temporal (por enfermedad común), maternidad, incapacidad permanente, viudedad y prestación por jubilación. Pero tendrá que abonar un 'plus' en caso de que quiera beneficiarse de la prestación por accidente de trabajo o enfermedad profesional. Y también si opta a cobrar una prestación por cese de actividad (el llamado paro de los autónomos).

«Es verdad que en España se paga una cuota elevada, pero el nivel de protección también lo es. Y al final la reflexión es: ¿queremos personas que trabajen por cuenta propia y que no puedan ponerse enfermas ni quedarse embarazadas y que no puedan sufrir ninguna contingencia?», reconoce María José Landaburu, secretaria general de la asociación Uatae. «Otra cosa -añade- es que en los sistemas más avanzados como los de Francia o Alemania los autónomos se benefician de algo que nosotros demandamos, y que es que haya un mínimo (de ingresos) exento de cotizar».

En su opinión, el sistema español resulta «exótico. Porque uno debería cotizar en función de los ingresos. ¿Cómo se pueden dar situaciones como que Ana Botín pueda cotizar por la mínima y no pase nada? La Seguridad Social tiene que ser solidaria. Y tienen que cotizar más los que más tienen precisamente para que los que menos tienen, los que empiezan, los que se mueven en unos umbrales de ingresos mínimos tengan que tener protección».

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